mujer,futbol, sexo y politica

La participación social de la mujer en la politica, en las artes. La discriminación social del hombre hacia la mujer por medio del futbol. la participación sexual de la mujer y su opresión social, sojuzgada por la religión y los dogmas.

Thursday, June 29, 2006

IV.

MAS ACERCA DE FUTBOL, DE LOS MATRIMONIOS DISGREGADOS, ACERCA DE LA MISOGINIA DE SAN PABLO, Y DEL FUTURO INCIERTO DE MÉXICO. EL HOMBRE MEDIOCRE.


Fue un resultado atroz la derrota ante Argentina, los corazones despedazados y una esperanza futbolera que se aleja por otros 4 años; así mide el mexicano sus esperanzas, y su visión de un “México mejor” . Ese sábado previo al juego México contra Argentina, y a mediodía; increíblemente la línea de autos para cruzar a Estados Unidos por la garita de Tijuana, era de unos 30 por carril. Esto habla por si solo del efecto del futbol en el trabajo, los negocios, la diversión, las “compras necesarias”, y las visitas a familiares y otros asuntos más, que empleamos para ir a Estados Unidos; y cuya importancia se relegó a segundo termino ante el juego.

La derrota regresa a muchos a la triste realidad de nuestro país, cuyos ciudadanos dormidos, vuelven a vegetar en la sombras. Es precisamente a causa de estos seres inanimados y propulsados por una mentalidad futbolera, que tenemos a estos candidatos a la presidencia con una figura pública muy pobre, tanto por sus promesas de campaña mal fundamentadas, como por la postura de desprestigio entre ellos.

El “spot” ridículo elaborado por el equipo de Carlos Madrazo, donde aparece la figura de un delincuente orinándose del miedo en los pantalones; es una escena que nos ofrece la falsa promesa de quien no quiere reconocer que la figura de la delincuencia, tiene años “miandose” sobre la propia cabeza de la autoridad máxima del país. Nació solapada por las mismas autoridades del partido del PRI, y ya ha rebasado todo control; es casi un estado dentro de otro con policías amafiados con ellos.

La situación del país, tampoco se detiene con posturas populacheras del candidato López Obrador, este señor sabe del fracaso de enfrentar a las mafias; tan solo la de Tepito, barrio de graves complicaciones delictivas, y a las cuales fue incapaz de combatir.

Mientras el panista Calderón, arremete con toda su furia prometiendo cambios y empleos, ¿De donde sin capital?. Lo que desconoce, es que en caso de ganar, el presidente Fox le endilgará un país lleno de gravísimos problemas creados en parte por su ineficiencia, y en otra por los partidos opositores quienes desgastaron gravemente al país.

Cualquiera que sea el próximo presidente, encontrara un poder legislativo dividido, donde lo menos importante será el país como tal; la lucha encarnizada y estéril se presentará como lucha de poder egoísta y partidista, peleando por los despojos de una patria acéfala. Lo que menos importará entonces, será el pueblo y sus necesidades; para ellos existe el opio futbolero con el franco contubernio de TELEVICIA.

Dormir un sueño futbolero que nos permita evadir nuestra realidad momentáneamente, puede ser sano hasta cierto punto; descansar nuestras esperanzas en un equipo, es inmaduro. De acuerdo a las estadísticas, el índice de divorcios se incrementa durante los eventos de la copa mundial, lo que habla por si mismo de la grave descomposición familiar y social que existe, y donde el evento futbolero, es el detonante final que desquebraja a las familias y a la sociedad pensante.

Así llegaron conmigo varias mujeres al borde del suicido, sus esposos ensimismados con un juego cuyos beneficios son nulos, y que fomentan la violencia intrafamiliar por la frustración y el enojo ante la derrota; mientras la esposa pide justamente el “gasto” y la atención a la familia y a ella como ser humano.

A mi oficina, llegó una mujer angustiada en busca de ayuda; es una madre cuyos hijos le fueron arrebatados por el padre. Hay pocas personas en la oficina, increíblemente les otorgaron permiso para ir a ver el partido de Brasil contra Ghana; y de plano no se les pego la GANA de atender su trabajo. De ahí continuaron con el de Francia contra España. Regresaron a las 5 de la tarde oliendo a cerveza, prácticamente para cerrar la oficina e irse a casa, aun comentando los resultados; ahí me entero de la nueva confrontación entre Brasil y Francia, ahora si, que no tengo a “quien irle” de estos fraudulentos confabulados en el mundial del 98 en Francia.

Esa misma mañana, atendí el angustioso llamado de una joven madre, cuyos hijos quedaron en Estados Unidos, mientras ella fue deportada. La mujer presentaba huellas de tortura física. Fue capturada por civiles actuando como policías, los racistas nazis del “minute man” presentes en aquel país, y negados por el presidente Bush. La xenofobia estadounidense, fustigada por su presidente, perpetrando guerras inútiles y justificando bombardeos criminales, e instigando a militarizar la frontera contra los indocumentados mexicanos, centro y sudamericanos que tratan de buscar una vida mejor; mientras nuestros honorables ciudadanos yacen agazapados en alguna cantina comentando las hazañas futboleras, y las esperanzas de un triunfo tan remoto como vano.

No nos atrevemos a boicotear al “gigante del norte”, vivimos el día, atemorizados como ratas dentro del agujero. Solo esperando que nunca se nos toque en nuestros intereses personales; nada aprendimos de la conducta viril y civil de los indocumentados en los Estados Unidos, quienes organizaron pacificas como gigantescas manifestaciones en varias ciudades. Mientras aquí en la frontera de Tijuana, no somos capaces de organizarnos SIN intereses partidistas, y dejar de cruzar la frontera a manera de protesta. Inventamos mil excusas para no hacerlo, mientras que un juego, entre México y Argentina, si fue capaz de disminuir el flujo de autos a Estados Unidos por si solo; ahí no existió la urgente necesidad de cruzar “al otro lado” como siempre se argumenta.

Ambos gobiernos (México-E.U.) han calibrado muy bien hasta donde somos capaces de responder los ciudadanos. Como termómetro político, emplean una variedad de distractores como los certámenes deportivos, con ellos son capaces de controlar la conducta gregaria de la masa amorfa. El control mundial sabe muy bien, que unos cuantos cuidadnos concientes se diluyen irremediablemente entre la corriente del mundial de futbol, y mil cosas mas.

Durante la tarde, me entero que aquella mujer conocida mía huyó finalmente con el cirujano plástico; su asunto se descubrió y casi fue muerta por el marido. Ella es una buena madre, y en un momento dado extrañará a sus hijos. El médico tuvo que dejar abandonado todo, estoy segura que fue mas por el temor a perder su propia vida, que por amor a ella; truncó su exitosa vida profesional y a su propia familia, y es posible que dicha relación no tenga el resultado esperado por los dos.

Esa misma tarde me tocó hablar frente a un nutrido grupo de mujeres católicas, en una junta para recuperar los valores de la familia. Muchas de ellas mismas, con miles de problemas matrimoniales como cualquier otro, pero sumidas en una estoica aceptación forzada de su frustrante realidad. Desde mi punto de vista, no pudieron escoger peor expositora. Pero lo vi como una fabulosa oportunidad para descargar mi mal trabajado y disimulado resentimiento hacia las religiones; por tal motivo, entreverada con la plática original, pensaba disertar algo acerca de la misoginia de San Pablo, tema que me había acarreado graves problemas, y de lo cual había escrito mucho. Mi maestro me aconsejó que no lo hiciera, pero la mala voluntad hacia la religión me hacia cosquillas en la lengua viperina para arremeter brutalmente contra ella.

Al llegar calibré la tensión del ambiente. El “serpentario” se encontraba atestado. No pude evitar hablar acerca de la misoginia de San Pablo, y de la figura de Sor Juana Ines De La Cruz, victima de los atroces ataques misóginos perpetrados por los sacerdotes. Entre las asistentes, aprecié a una religiosa de la orden del corazón de Jesús, e intencionadamente continué atacando a la religión como sistema opresor de las mujeres.

Al final, para mi sorpresa, hubo elogios para mi, así como muchas preguntas. Por la noche cené con la religiosa, de mente brillante vivaz y sobretodo mujer; amante que fue de un hombre casado durante su preparación religiosa, antes de tomar los hábitos; la confesión de su vida privada con tanta serenidad y aceptación de su pasado, me sorprendieron, y sacudieron mi alma hasta lo mas profundo; la otrora arrogante figura conque arribe a dar la platica, se había fragmentado al hablar con aquella mujer serena y en paz con Dios. En dos semanas mas, estaré trabajando voluntariamente con ella en el orfanatorio dirigido por las religiosas del corazón de Jesús. Mi abuela me decía: “son misteriosos los caminos de Dios”, ya lo creo.

Inglaterra venció al equipo con el cual me había identificado: Ecuador, aunque no fue fácil, sin embargo mi única opción es Alemania para la gran final. Mientras tanto, acepté para el juego de Brasil contra Francia, que fueran los amigos de mi esposo; estoy preparando con ansiedad ese momento para reprochar hasta la saciedad la vendimia descarada de la derrota brasileira en el 98, ya que desde ese instante rechacé por fraudulentas a ambas escuadras y a la FIFA. Me irrita escuchar a los comentaristas lisonjeros quienes continúan adoptando al equipo brasileño como representante de México. Ante nuestra mediocridad no nos queda otra, siempre hemos tenido que importar todo…ojalá pudiéramos importar un poco de dignidad civil que tanta falta nos hace!.

Mi maestro me habló para invitarme con el, me dijo que era un desgaste inútil de energía la que estaba haciendo con mi esposo, y que lo mejor era dejarlo vivir su vida en paz, y vivir la mía de la mejor manera; que mi postura contra el juego era correcta en cuanto a los principios, pero estéril en cuanto a mi vida emocional se refiere.

Pienso sinceramente que pasaré la tarde con el, tengo derecho a la vida, y tengo derecho al amor, independiente de la misoginia de la religión y de San Pablo. El sentimiento de culpa impuesta a la sociedad por las religiones judeo cristianas, debe ser combatido; luchar para ser respetada como mujer, y por los derechos de la mujer, son inherentes a mi vida; se encuentran grabados a fuego en mi alma.

Por la noche repiquetea mi celular de urgencias: es la esposa de uno de los amigos de mi esposo, aquella mujer abandonada cuya la relación amorosa con otra mujer yo la descubriera de manera accidental, durante aquella noche de lluvia, cuando la vi en brazos de esa hermosa mujer igual a ella en Los Ángeles. La escucho detenidamente,
se encuentra devastada:

“Nadie me ha amado como ella lo ha hecho, me dice, y a nadie he amado yo mas”… “que debo hacer”? Me pregunta. Mi respuesta fue concreta: “Lo que tu corazón te dicte”.

Este próximo domingo 2 de Julio es día de elecciones en México, hay que cumplir con nuestro derecho y obligación civil de votar, independientemente de los candidatos “ratoneros”, al igual que el “tri”, ofrecidos por nuestra raquítica política. No hay que olvidar, que ellos, así como el equipo tricolor y sus fracasos, han emanado del conocimiento pleno que tienen de nosotros los mexicanos, aquellos quienes manejan los intereses de la nación junto con TELEVICIA: “Al cabo que estos aguantan de todo”

Hay que luchar ávidamente por el ideal que perseguimos, mancomunarnos en una sola voz, y parir líderes verdaderos; que amen profundamente a su patria y a sus intereses. Que gocen deportivamente del futbol, pero que no basen sus esperanzas en el. Hay que enseñar a nuestros hijos a ser libres y agradecidos con nuestros antepasados.

Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un ideal. Es ascua sagrada, capaz de templarte para grandes acciones. Custódiala; si la dejas apagar no se reenciende jamás. Y si ella muere en ti, quedas inerte; fría bazofia humana.

(José Ingenieros: El hombre mediocre).

Atentamente:

Sandra Rosalia (nenita63282@hotmail.com)

Sunday, June 25, 2006

III.

MÉXICO CONTRA PORTUGAL; LAS INFIDELIDADES DE LAS ESPOSAS, TELEVICIA Y LA INMUNDICIA FUTBOLERA.

Es miércoles 21 de Junio del 2006; todo finalizó de acuerdo a lo esperado, Portugal partió un gran trozo de las esperanzas del pueblo Mexicano. Pero sobre todo la responsabilidad de la derrota, recayó en la mediocridad del equipo tricolor, quienes ocasionaron un penalti tan absurdo como imbecil, de parte del mentado Rafa Marquez, quien jamás hubiese hecho eso con su equipo del Barcelona (meter la mano dentro del área). Una amiga me dijo: “¿sabes que?: ¡No le digas nada!; ese papacito…puede meter la mano y todo lo demás donde EL quiera, DENTRO de mi área grande y de mi área chica también”. Pero diferente suerte corrió entre el “viejerío”, el otro inepto, quien fallara un penalti; a ese nadie lo defendió… “por feo el güey” pensé yo…posiblemente así fue de acuerdo al punto de vista femenino.

La gente desilusionada como siempre. Salgo en mi auto después de ver el partido en casa con mis hijos; y en ese preciso instante, las calles se inundan de autos (todos estaban haciendo lo mismo: viendo el futbol). El caos vial compagina con el caos mental de los conductores, irritados hasta lo increíble por la derrota, e ir tarde al trabajo. Conducen sin cuidado alguno, mentándose la madre, olvidándose que todos somos “tricolores” ¿o no?. Los comentarios en la oficina de trabajo son los mismos, y por demás inútiles de narrar.

Esa noche, resulta particularmente dolorosa para ciertas familias: cenamos con la noticia de 5 agentes policíacos masacrados con inusitada crueldad y decapitados; sabemos de antemano que nunca atraparan a los culpables. Los crímenes cada vez aumentan en numero, y crueldad; ya no importan ni las criaturas, mientras me pregunto ¿hasta cuando?. Sin embargo, la gente continua distraída con el entorno futbolero, ilusionados porque Angola e Irán empataron y significa la calificación de México; en esa vana euforia, se incluye al presidente de la República y sus ridículas e infantiles posturas; jugueteando puerilmente. En su actitud, parece un niño esperando el “timbre de la salida” para agarrar su mochila y correr hacia Dios sabe donde, en compañía de su mujer, dejando tras de si, una estela de desolación ciudadana.

Durante el trayecto de regreso a casa, hago parada en el mercado; el niño que siempre empaqueta y lleva mi provisión al auto, con su camiseta verde puesta, me dice en tono compungido: “perdimos señito”; en ese único instante, es cuando lamento que México haya perdido: “si mijo”… le contesto con ternura. Veo otros niños con sus balones y uniformes, bajo proceso de acondicionamiento mental, para transformarlos en ciudadanos dormidos; mientras adoran a sus ídolos de pies de barro.

Esa misma mañana, recién salida de bañarme, veo en el televisor, la figura de la madre de un futbolista cuya acendrada misoginia es conocida en el mundo del futbol y la farándula: Cuauhtemoc Blanco; este mismo jugador, excelso representante de los intereses de televicia, fue relegado de la selección por el ratón mayor. Naturalmente la reacción de una madre ante los ataques a su hijo es la defensa; pero la figura de este individuo prepotente y antideportista, es el producto que televicia ocupa en este momento para vender y obtener ganancias por medio del equipo patrocinado por ellos; así de sencillo.

En el noticiero matutino del día martes previo al juego, escucho algo que raya en la barbaridad, de parte de un conductor de TV: Loret de Mola, preguntándole al candidato populachero Andrés Manuel López lo siguiente: “ahora una pregunta de ESTADO” señor candidato:¿ resultado entre México y Portugal?, y aquel cantiflesco sujeto contesta sonriente: “México 3, Portugal 0”; de ese tamaño es la conciencia política de los conductores de televisión. Todas las mañanas, realizan quinielas entre los candidatos para saber quién va al frente en cuanto a pronósticos futboleros atinados; como si tal fuera de importancia para gobernar adecuadamente un País que va de picada, y en manos de todo tipo de delincuencia.

Mi esposo no llegó esa noche; en la madrugada repiquetea el teléfono, es una de tantas esposas buscando a su marido; le contesto que no se donde diablos se encuentran ni me interesa, y cuelgo diciéndole que se duerma. A mi se me espantó el sueño, no por la ausencia del marido, sino por la inoportuna llamada.

Es Jueves, llevo a los niños de una amiga a la escuela, porque aquella tuvo una noche horripilante por causa de su esposo que llegó ebrio por la derrota mexicana, armando tremendo alboroto. Llovieron platos, maldiciones, y mi amiga salió con ellos a mi casa. Terrorífica noche para ella y sus hijos, los pobres niños debían ir a recoger sus boletas y medallas de primer lugar: ¡que paradoja!; mientras el padre enardecido por el alcohol y la derrota futbolera, no valora lo que debiera. La madre me envió como su representante al colegio; ella no puede asistir por encontrarse golpeada de la cara. Mas “fouls” dentro y fuera del área contra las mujeres, ante la complacencia de las autoridades.

En la escuela encuentro a la mujer de otro amigo de mi esposo, llevando a sus nietos al kinder (la hija es madre soltera); traté de ocultarme pero no lo logré, se me acerca con la cara de desvelo: “otro que no llegó” me digo a mi misma. Así fue, entre miles de preguntas al respecto de si sabia algo, solo le dije: “hace años que no me preocupo por la conducta de mi esposo…ni me interesa saber… perdóname por favor”. Me rogó que la acompañase a desayunar, no pude negarme. Con ojos rojos de desvelo y lagrimas me contó con gran desesperación: “Mira…yo tengo la culpa de todo esto”señalando a sus nietos jugando afuera (el clásico sentimiento de culpa impuesto por la sociedad); pregunto: ¿Por qué dices eso?, ella inicia su relato:

“Tengo un amante desde hace 10 años; mi hija lo supo por accidente, y todo esto debe ser un castigo de Dios…por eso ella es una madre soltera”. Tuve la intención de decirle que su apreciación era incorrecta en cuanto al sentimiento de culpa. Sin embargo es muy difícil erradicar de tajo las conductas aprendidas, sobre todo las de origen religioso. El párroco de la iglesia, la había fustigado por el adulterio de ella, y fue magnánimo con las cometidas por el esposo. Tuve que recordar cuando iba a contraer nupcias con mi esposo; el párroco me dijo que: “dale gracias a dios que un hombre como tu futuro esposo, te recoge a pesar de tu pasado”.

Ella era la segunda esposa del hombre aquel, quien se encontraba trabajando en la campaña del candidato del PRI a la presidencia de la republica: Madrazo, un sujeto con ojos inertes parecidos a los de tiburón. En los últimos años el esposo de mi amiga, deleznable sujeto había sido descubierto por ella en su negocio de tratante de blancas, incluyendo menores de edad. Es un allegado del nefasto presidente municipal, esbirro personal, y compañero de correrías (¡SI! Igualito al caso del gober precioso).

Ella me cuenta acerca de su relación con su cirujano plástico; aquel que había rejuvenecido su bello rostro, corrigiendo, a mi ver, mínimas imperfecciones. La cintura remodelada y el busto trabajado, eran una obra maestra. El mismo médico disfrutaba de su propia obra: las delicias de tan atractiva señora. Esa noche, ella se encontró con la desagradable noticia: Su esposo se fue a cierto lugar a disfrutar el juego de futbol por la mañana, quedándose el resto del día en brazos de su amante: ¡Un jovencito de 20 años!. “¿Cómo te enteraste?” le pregunto sorprendida; “yo los vi besándose cuando fui a pedirle dinero para ciertas cosas”.

Ella supone que nadie se ha enterado de su romance con el cirujano plástico, solo que sus indiscreciones, al contar algunos episodios, estando ella en estado de ebriedad, ahora son del dominio popular. No quiero pensar en la reacción del nefasto marido en caso de enterarse.

Esa noche me preparo para salir, debo llevar mis escritos para ver quien me puede patrocinar y ayudar; mi maestro los ha revisado, considera que son buenos, pero yo ya no se que pensar; el desanimo me ataca y la desesperación me abruma. Me esmero en mi arreglo personal, porque la depresión me ha llevado a usar solo “jeans”; mi maestro me señala que mi arreglo personal es de vital importancia para imprimir mayor fuerza estética a mi presentación, creo que otra negativa mas, ya no podré soportarla.

Escojo un traje sastre elegante y corto de falda. Deseo lucir particularmente atractiva, para mi misma, quiero romper el círculo vicioso de mi depresión.

Después de la promesa de leer lo que escribo, nos despedimos del individuo aquel, amable, caballeroso, elegantemente vestido, quien escribe algo al reverso de su tarjeta de presentación, y detiene mi mano por mas tiempo del normal. Después de retirase, leí entre decepcionada y asombrada la nota en la tarjeta aquella. Era una proposición franca y abierta para pasar a su oficina, y negociar con mi bien dotado cuerpo, una posible ayuda…vaya –pensé-; después de todo, este individuo me obvio perder miserablemente mi tiempo como todos los demás. Son increíbles los múltiples disfraces empleados por una sociedad misógina; según las estadísticas, cada 4 días ¡muere una mujer a manos de su pareja en Francia!; siendo un país del primer mundo, ¿que rayos nos podemos esperar nosotros?.

Mi maestro siempre fue mi eterno y silencioso enamorado; un hombre intelectual, muy respetuoso; jamás me habló de amor. Es un escritor cuya vida fue estropeada por la violencia y la fuerza bruta de la represión diazordacista, durante aquella aciaga noche de masacre estudiantil. Terminó refugiado en Cuba por muchos años, después de militar en la liga 23 de Septiembre. Eran tiempos en donde el aparato gubernamental empleaba hasta la tortura, para descubrir quienes eran los guerrilleros; mismos sistemas que hoy curiosamente no funcionan, como medios para descubrir a los secuestradores, narcos y otros delincuentes del orden común.

Lo que mi maestro estudió en Cuba, nunca se lo reconocieron en México, y desalentado vio pasar los mejores años de su vida; sus escritos y poesías, son de hechura fina; mientras pienso que quizá yo, sea la personificación femenina de aquel escritor y poeta.

Esa noche terminé en sus brazos, después de años de amor callado. El me acariciaba elaborando en su mente sensible, miles de versos al amor que yo representaba en su vida, manifestándolas por medio de caricias sublimes, haciéndome gritar de desesperación erótica sexual; me encontraba ávida de sentir lo que mi cuerpo había enterrado durante años. Percibía sus caricias aumentando de tono. Esa noche, el me había admirado en mi vestimenta interior sensual y erótica, sin prisa alguna (yo siempre empleaba medias y ligueros), acarició lentamente mis muslos y los besó suavemente; así como mis pechos. En determinado momento, yo no pude mas, y gritando desesperada le pedí me acariciara mas fuerte, que me penetrara profundamente; pero el mantuvo el tono, y dirigió la orquesta hasta llegar a su movimiento mayor; entonces hubo de todo. Sentí reventar mis genitales ante los embates intensos, sentí rebosarse mi trasero en increíbles y profundas penetraciones ya olvidadas. Su boca me produjo múltiples descargas violentas que recorrían mi cuerpo.

El gozaba cada momento y centímetro de mi piel, como quien disfruta una melodía sublime entre sorbos de vino antiguo. Yo creí morir…sus descargas me inundaron, y parecía buscar mas, pero yo debía irme a mi casa.

En ese momento, vinieron a mi mente las palabras del cretino locutor aquel: “Dentro del área…por atrás…se mete con todo…dispara a primer palo, dispara a segundo palo, e iba derechito por el tercer palo, mas lo detuvo el silbatazo del arbitro dando por terminada aquella primera mitad increíble.

Esa noche de clima hermoso, recordé con cariño la figura de mi primer novio; el triste poeta de cabellara larga; en cualquier parte donde se encuentre, debe tener casi la misma edad de mi maestro; ambos fogosos e intensos en el amor sin limites, con aquel conocí las aventuras eróticas mas fantásticas; con el actual, deseo continuarlas… hoy volví vivir.

Mientras la gente espera ansiosa el partido contra Argentina, y mi corazón vuela enamorado, espero que dicho milagro se cumpla; pues en esta ocasión, deseo fervientemente que México derrote a Argentina; prototipo sudamericano del despotismo y la arrogancia.

No comprendo el porque elegimos a un director técnico argentino para México; dentro de todas las cosas, creo que el timonel debió ser nuestro antipático Hugo Sánchez, un hígado imposible de masticar y digerir por su pedantería y soberbia; algo tan usual en Argentina; pero este fue un gran futbolista que superó la mediocridad mental mexicana. Un chilango pedante lleno de fatuo orgullo, idéntico a un bote lleno de inmundicias; mientras que la diferencia entre este argentino técnico y el bote de desperdicio, ¡es solo el bote!.

Sandra Rosalía.

Thursday, June 22, 2006

II.

No comprendo porque los mexicanos gozan con el juego de los brasileños; los consideran como el “segundo equipo nacional”, a pesar de que el publico brasileño ha sido agresivo en múltiples ocasiones con nuestros jugadores en sus estadios, mientras aquí nosotros los mexicanos los tratamos como si fueran los representantes de nuestro país. Durante el juego del domingo contra Australia, yo deseaba fervientemente su derrota; mientras mi esposo y cerca de 10 amigos celebraban ruidosamente cada gol anotado por los brasileños (junto con los comentarios altisonantes y lame-traseros del perro Bermúdez). Yo no perdía oportunidad de recordarles la negociada derrota de los brasileños contra los Franceses en el mundial de Francia (a quien le quepa duda, solo basta con apreciar el historial futbolero de Francia, antes y después de ese mundial); con solo medio equipo, Brasil los habría derrotado, pero prefirieron vender su triunfo ante el beneplácito y la concupiscencia de la FIFA (los fraudes también se dan allá). Ante mis mordaces comentarios, mi esposo se agitaba verdaderamente irritado; sobretodo porque uno de sus amigos me apoyaba, y su acendrada misoginia sufría terriblemente ante tal apoyo.

Una de las asiduas asistentes, conocida de años, a este tipo de reuniones futboleras de esposos; tuvo una infidelidad con cierto hombre, y fue golpeada salvajemente por el marido de ella, ahora sentado frente al televisor. La historia de esta mujer, se conoció porque mi estupido e indiscreto esposo me lo hizo saber , en una forma de advertencia como diciendo: “ya-sabes-lo-que-te-va-a-pasar-si-tu-sales-con-las-mismas-puterias”, y celebrando la golpiza hacia aquella mujer a manos del energúmeno misógino igual a el. Pero lo que vivió mi esposo ante el intento, fue una demanda judicial.

Ese mismo día jugó el cómplice y campeón fraudulento de aquel mundial: Francia; yo deseaba su derrota, y por “un pelito” y con la ayuda de los ineficientes árbitros mexicanos, se me andaba cumpliendo. Mis comentarios sarcásticos y certeros continuaron; mi esposo parecía levantarse en cualquier momento y abofetearme; mientras que uno de sus amigos, y compadre también, me pidió si “ya teníamos lista la carne asada”, pues extrañaban mi buena conducta de esposa cumplidora de antaño. Este señor, es un conocido guarura segundón del alcalde; con historia de mil infidelidades y otras atrocidades, perpetradas bajo la impunidad y amparo de la influencia. La esposa de este señor, es una dama obligada a codearse con otras de una esfera social donde se siente fuera de sitio; cuando le pregunto acerca del porque lo hace, siempre me contesta que es por sus hijos. Soportando además infidelidades, malos tratos y adicción del esposo a otras sustancias toxicas. Ella es una mujer abandonada, frígida y con un avance muy notorio de la edad marcada en su rostro y cuerpo; los hijos tienen un largo historial de relaciones peligrosas con posibles delincuentes.

Al final del juego, tengo que soportar los comentarios de ambos partidos en labios de mi esposo y amigos; a esas alturas, se encuentran moderadamente alcoholizados, menos el guarura, quien parece fresco, excepto por la “sorbedera” de nariz, a lo que el le llama alergia primaveral (aunque lo mismo le sucede en invierno). Esa misma alergia desapareció de mi marido ante mi tratamiento intensivo: la amenaza de divorcio y un examen medico exhaustivo para descubrir el origen de dicha alergia. Por la noche, los amigos todavía permanecen en mi casa, las esposas de ellos deseaban irse a casa, mas ellos no querían: ¿Que no ven que es día del padre? Decían ellos.

Afortunadamente el próximo miércoles, cuando juega México contra Portugal, será ha temprana hora; aun así, mi esposo ya se las ingenió para ir tarde al trabajo; solo me imagino lo que sucederá en el remoto caso de ganar México. Ese día, no acepté que nadie fuera a mi casa, así que otra cargará con la responsabilidad de soportarlos. La candidata mas viable, elegida por mayoría y sin haberle tomado prácticamente su parecer, me relata como odia estas reuniones. Ella es una medica muy capaz, inactiva, soterrada en su hogar; obligada al total abandono de su carrera promisoria, forzada a varios embarazos, y un último aborto provocado por un colega suyo ante la insistencia de ella, mismo que fue salvajemente golpeado tiempo después y mutilado de un testículo por la patiza propinada por un grupo de delincuentes fortuitos, plenamente identificados por el afectado, mas nunca capturados.

La madurez actual de ella, le ha dado un estado de excelsa belleza; ignorada por el esposo, inmerso en otras correrías amatorias. Ella asiste al club campestre, y solo se le permite la compañía de mujeres. Unos meses atrás, cuando platicaba con ella, yo halagaba su nítida belleza, me preguntaba como podía conservarse una mujer en tan exquisito estado de gracia, y encontrarse estupidamente ignorada por el esposo. En el invierno pasado, en una noche de lluvia torrencial decidí pasar la noche en un hotel de Los Ángeles; la suerte colocó la bella figura de ella y otra mujer, fusionadas en un entorno erótico profundo, de exuberante pasión; ambas bellezas engarzadas en el vuelo sublime de lesbos. Hasta cierto punto me invadió una sensación de gusto, y excitación sexual también, aunque mi preferencia siempre hayan sido los hombres.

El día Lunes, mi esposo corre en pos del periódico deportivo, después de haber visto junto a sus amigos, los comentarios televisivos una noche anterior. Mi esposo aguarda al repartidor de periódicos en la puerta, como quien espera ansiosamente a alguien a quien se ama (un hijo que vuelve tarde de la escuela...la visita de un pariente lejano y añorado, un amante esperado con anhelo). Luego entre sorbos de café caliente, con el desayuno a un lado, ávidamente vuelve a leer la misma historia y la abundancia de comentarios, como si fuera a encontrar algo diferente a lo ya de sobra tratado. Luego parece recordar mis comentarios puntillosos, y voltea a verme con una carga profunda de odio; su mirada choca con la mia, y luego la retira doblegado por el recuerdo de mi anterior demanda judicial, se aleja de mi sin dirigirme la palabra, y un portazo es su despedida.

En la mesa de centro de la sala, yacen aun envueltos, los regalos de mis hijos a su padre; mientras de aquel periódico de color café y de olor peculiar, aparece saltarina la figura de once ratoncitos verdes corriendo en la mesa de centro, y una ratota bigotona dando gritos en un español muy raro.

Siempre he repudiado a las ratas y ratones, por vincularlas a la suciedad y el bandidaje; por tal razón las elimino a escobazos y las arrojo a la basura!

El próximo miércoles, les contaré que sucedió después del juego de portugal.

Sandrarosalia (nenita63282@hotmail.com). Ojalá las mujeres continuen enviandome sus relatos personales.
DE LA EUFORIA DE LA COPA MUNDIAL DE FUTBOL, Y DEL EQUIPO MEXICANO.
DE COSAS DE POLITICA MEXICANA.
DE COSAS DE LA VIDA SOCIAL Y FAMILIAR.
(y…GULP de sexo).

Hoy, durante la efervescencia de este mundial del 2006 en Alemania, recuerdo con cierta nostalgia mi primer mundial como mujer casada. En aquel entonces, llena de euforia por compartir ese gozo increíble que representa para mi marido el futbol, preparaba todo para recibir a un grupo numeroso de invitados; todos ellos amigos de el, porque los míos, fueron borrados del mapa. Con gran celeridad neurótica perfeccionista (casi sintiéndome parte del comité organizador de la FIFA), me esforzaba por mantener mi rol social de buena esposa; aunque para entonces, los primeros barruntos de un matrimonio disfuncional, ya habían emergido de la letrina nauseabunda de mentiras impuestas por la sociedad.

Después de esfuerzos titánicos por mantener a flote una vida matrimonial, llena de represiones sexuales y “penalties” dentro del área contra mi, renové mi interés en las causas sociales, como los derechos de los marginados, el maltrato y explotación sexual infantil, de la violencia intrafamiliar, y de la misoginia gubernamental enmascarada que solapa increíbles crueldades y no resuelve casos como las muertas de Juárez, y que se hace el “desentendido” con la desdicha de los indocumentados, y solo los apoyan cuando por si mismos realizan marchas sociales y pacificas.

De tal manera que mi matrimonio se puede medir en eras fragmentadas de 4 años, marcada por los fenómenos de los mundiales de futbol y entre pequeños ciclos de los torneos de verano e invierno de México.

Convivir con un esposo cuyo mundo se circunscribe a un balón, quien me pedía a gritos grabarle cada juego, hasta el momento de “sacarle tarjeta roja” y negarme a participar mas en el jueguito de que: “a lo mejor cambia si soy buenita con el”, y llevar mi caso a un arbitraje neutral con un sacerdote muy cercano a su familia (que conste), quien le informó acerca de sus juegos sucios (jalones dentro del área, patadas arteras por detrás; mano dentro del área, anotar gol en posición adelantada y cientos mas); no le gustó nadita; hasta que lo expulsé de por vida por dicha conducta.

Mi proceso de rechazo personal hacia el futbol nada tiene que ver con el deporte en si. Mi rechazo social, tiene que ver con el fenómeno de masas. Por ejemplo, en cuanto a nuestro País, la copa de Alemania, representa una forma de ilusoria esperanza para millones de mexicanos. Los ciudadanos nos negamos a observar la realidad del estado deplorable en que nos encontramos; vivimos una inconsciencia soporífera bajo los influjos del opio televisivo (en franco contubernio con el gobierno); quienes nos otorgan una esperanza redonda, pretendiendo que todos corramos dentro de ella, como los Hámsteres enjaulados dentro de la rueda sin fin. Mientras que la verdad, es que nada obtendríamos en caso de un remoto triunfo futbolero.

La insustancial campaña de todos los candidatos, acordes al deplorable circo carente de la mínima seriedad política, incluye aparecer con jugadores del “glorioso equipo tricolor”; en una lucha por disputarse los despojos de una patria acéfala. La vorágine de la imbecilidad, nos cierra los ojos ante el desempleo, la devaluación, los asaltos y secuestros, y nuestra ciudad en manos de la delincuencia, con cientos de actos criminales impunes, ante la sonrisa “cretinoide” de un gobernador inepto.

La historia de mi vida, es similar a la de una mayoría de mujeres de todo el planeta; tuve que estudiar casi a escondidas y a fuerza, contra la voluntad de un padre quien siempre me estigmatizó por ser una niña tonta, y “otra vieja mas que solo sirve para dar las nalgas”. Fui condicionada moral, social y familiarmente, para contraer nupcias con el varón que encuadraba precisamente dentro del esquema ideal.

Mi primer novio, un joven soñador y poeta; de vivaz inteligencia, artista, y amoroso fue despedido por mi, por ignorar yo, en ese entonces, los manejos del convencionalismo social. Miles fueron los defectos encontrados en el, uno de los mas graves pecados inaceptados por mi familia llena de “moral y buenas costumbres”, fue que Dios –como nos ha sido impuesto- no cabía dentro del vocabulario del poeta aquel. Su larga cabellera se sacudía tristemente de un lado a otro mientras escuchaba mi lacrimógena despedida.

Después de casada, la miríada infinita de mi arco iris erótico explorado con aquel poeta, fue reducida a un puñado fútil de relaciones fortuitas, grises y degradantes; y fueron alejándose poco a poco hasta quedar ¡en la nada! (y gracias a Dios que así fue). Fui marginada por mi esposo, ¡con el amable y sutil desprecio silencioso!; nunca respetó el pacto original hablado antes del matrimonio: “que conste, le dije antes de casarnos, ya conoces todo de mi vida; y lo que ambos queremos también… en ese entonces le pregunté: ¿todavía estas dispuesto a casarte conmigo?...la respuesta inmediata de el fue: “SI”. Jamás me perdonó el haber vivido aquel romance lleno de vehemente pasión.

Lentamente se fue desarrollando en mi matrimonio, un sutil pero sádico abandono y maltrato psicológico, el impedimento para practicar mi profesión, salpicado con ciertas tardes futboleras con el nutrido grupo de amigos de la infancia de mi esposo; entonces el se desvivía en palabras de cariño hacia mi persona. En nuestra soledad, cuando mis hijos entonces pequeños dormían ya, escuchaba las respuestas despreciativas de mi esposo, al recordarle el pacto incumplido por su parte.

Pero cuando llegaba el futbol las cosas eran diferentes; especialmente durante los mundiales. Yo arreglaba la casa, la comida, las 3 televisiones perfectamente visibles; me esmeraba en mi arreglo personal, las esposas de los amigos al verme, me preguntaban donde compraba aquellos modelos de ropa tan exclusivos (que yo misma aprendí a confeccionar para ahorrar dinero). Las bebidas esperaban en el congelador; y mi auto listo para correr al mercado en caso de que faltara algo. Durante los partidos, yo escuchaba a mi esposo gritar emocionado hasta el delirio, junto con sus amigos; algunas esposas parecían emocionarse también (sobretodo durante los primeros años de casadas), mismas que años mas tarde observé desfilar desilusionadas y doloridas por el curso tomado en sus vidas. En esas ocasiones, mi esposo y amigos, “fans de hueso colorado”, con la “verde” puesta y la cara pintada gritaban desaforados. Momentos raros aquellos, donde mi esposo me hablaba en tono amoroso, y pretendía acariciarme tiernamente de vez en cuando, aunque para ese entonces, mi piel se había tornado insensible a sus caricias y lo rechazaba con gélida mirada.

Luego, cuando la decepción llegaba con la mediocre realidad del equipo tricolor, todo volvía a la “normalidad”: el mismo trato, el mismo tono, y los mismos resultados de una vida matrimonial también mediocre; hasta que decidí cortar con aquella patraña.

En este mundial de Alemania, la euforia de mi marido rayó en lo increíble, se fue con sus amigos a recorrer las calles de la ciudad, sonando la bocina y agitando banderas tricolores, después del triunfo de México 3-1 contra Irán; se desplazaron cual jovencitos y bajo el influjo de cantidades moderadas de alcohol. El se encontraba contentísimo porque aparecieron en la televisión del canal 12; mientras mis hijos reprobaban su actitud en silencio bajo miradas reprobatorias.

Para el partido México contra Angola, mi casa volvió a retumbar repleta de amigos bebiendo y platicando alegremente, fantaseando con un futuro futbolero prometedor, ignorando que la mediocridad es un estado mental. La esposa que fui antes, había desaparecido mucho tiempo atrás: 2 mundiales en picada; pero si amable y respetando las normas educativas; mi esposo se hizo cargo de todo; incluso contrataron meseros vestidos con “la verde” y una cocinera.

Mientras observábamos el primer tiempo, me percaté por primera vez en mucho tiempo, y ante la presencia de algunas hijas quinceañeras de los amigos de mi esposo, como mi cuerpo era aun de aspecto joven, de fuertes y musculosos muslos, vientre plano, nalgas paradas a pesar del tiempo, mi pecho firme y mi rostro con ciertas expresiones conservadas de mi juventud.

Entonces una idea brilló; durante el medio tiempo, decidí subir al cuarto para cambiarme de ropa: colocándome unos mini shorts blancos confeccionados por mi, y “la verde” super entallada y cortita, de escote amplio, también salida de mis manos; dejando ver mi abdomen plano y firme. Las jovencitas asistentes, celebraron con algarabía mi aparición; las señoras asistentes aplaudieron; yo bailé el “chiquitibun a la bim bom bam…”agitando las nalgas y el busto como lo hacen las del comercial.

Los amigos de mi esposo me veían con sonrisas de aprobación y aplausos, y de reojo observaban a sus esposas quienes a su vez, mantenían los ojos fijos en ellos; mientras mi esposo permanecía rojo de ira ante mi atrevimiento. Desde que fui porrista en la Universidad, no realizaba los movimientos tales como saltar, abrirme de piernas y demás; aun conservo gran parte de mi agilidad. Mis labios volvieron a sonreír frescos, con un destello de felicidad olvidada; no con aquella mueca estereotipada zurcida a mi rostro por el hilo de los convencionalismos sociales.

En mi vida diaria, por mi caminar en el mundo, muchos hombres, e incluso jóvenes, me adulan; habitualmente respondo con un “gracias” sincero. Mis piernas lucen apasionantes al empleo de faldas cortas, y mi figura y rostro sereno y con cierta lozanía, es un marco de gracia a los años otoñales; los pechos firmes, desafían la gravedad junto a la cadencia de mis nalgas redondas.

Mientras observo las miradas de los hombres, entiendo y comprendo que muchos desearían que fueran balones de futbol, y no precisamente para patearlas, sino para como dice el pueril sujeto ese: ¡Tuya!...!mia!...!ten!...acaricialaaa. prestamelaa…fulano atraviesa el campo por enfrente, por los laterales, por detrás, y sienten las ganas de meterla de un zambombazo, y no de un triste tirititito.

Si me dan espacio: continuará la próxima semana…

Sandra Rosalia.

Mujeres y personas interesadas, pueden escribirme a: nenita63282@hotmail.com